2.279 calorías por persona: cómo se asegura Israel de que Gaza no se muera de hambre

La noticia no podía llegar en un momento más adecuado.

La Corte Suprema israelí ha forzado al gobierno a hacer público el documento que establece las “líneas rojas” para el consumo de alimentos en Gaza. Hay muchas formas de calificar el contenido de dicho informe, pero racionar el paso de alimentos a la franja de Gaza hasta mínimo para mantener viva a la población está claramente señalado en el IV Convenio de Ginebra como un acto ilegal e inhumano y está claramente dentro de la definición que tanto la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados como el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas dan de genocidio.

La periodista israelí afincada en Ramallah Amira Hass ha escrito esta mañana en el diario Haaretz un artículo referente a este documento y a la orden dada por la corte suprema para que sea hecho público y que a continuación transcribimos:

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Amira Hass 17 de octubre de 2012, Diario Haaretz

Después de una batalla legal de tres años y medio llevada a cabo por la organización de derechos humanos Gisha, el Coordinador Gubernamental de Actividades en los Territorios (COGAT) finalmente ha hecho público un documento del año 2008 que detalla las “lineas rojas” para “el consumo de alimentos en la Franja de Gaza”.

El documento calcula las calorías mínimas necesarias, según la COGAT, para mantener a los habitantes de Gaza al límite de la malnutrición en un momento en el que Israel estaba endureciendo las restricciones de movimiento de civiles y materias hacia y desde la Franja, incluyendo alimentos y materias primas básicas. El documento declara que oficiales del Ministerio de Salud tomaron parte en su redacción y que los cálculos estaban basados en “un modelo formulado por el Ministerio de Salud… de acuerdo con el consumo medio israelí”, aunque las cifras fueron “ajustadas a la cultura y experiencia” en Gaza.

La COGAT, apelando a la Corte del Distrito que dictaminó hacer público el documento, declaró que solo era un borrador que no fue implementado y que no guiaba en la práctica la normativa. En su objeción a la publicación del documento, la COGAT ha argumentado que no había razón para revelar lo que constituye un documento de trabajo interno, una proposición que nunca había sido puesta en práctica. De hecho, la COGAT ha comentado a Haaretz este martes que tras la redacción del borrador ni siquiera se tuvo nunca un debate sobre él.

Pero la corte no está de acuerdo, y entre sus órdenes, el documento (en dos versiones diferentes, ambas de enero de 2008) fueron entregadas a Gisha hace dos semanas. Ahora ha sido publicado por primera vez. Su existencia fue reportada por primera vez en Haaretz, en un artículo de junio de 2009 de Uri Blau y Yotam Feldman.

En septiembre de 2007 el gabinete, encabezado entonces por el Primer Ministro Ehud Olmert, decidió endurecer las restricciones de movimiento de bienes y personas desde y hacia la Franja de Gaza. El documento de “líneas rojas” fue redactado unos cuatro meses después.

La decisión del gabinete estableció que “el movimiento de bienes dentro de la Franja de Gaza será restringido; el suministro de gas y electricidad se reducirá; y se impondrán restricciones al movimiento de civiles desde y hacia la Franja de Gaza”. Además de esto, las exportaciones desde Gaza se prohibirán completamente. De todos modos, añade la resolución, las restricciones se configurarán para evitar “crisis humanitaria”.

En una audiencia en la Corte Suprema sobre la petición de Gisha contra esta política, los abogados gubernamentales Gilad Sherman y Dana Briskman, apoyados por una declaración jurada del Coronel Shlomi Mukhtar de la COGAT, explicaron que “constituye un derecho del estado decidir si no tiene intención de establecer lazos económicos o proveer asistencia económica a la otra parte del conflicto y de adoptar una política de “guerra económica”.

El documento de “líneas rojas” calcula el número mínimo de calorías necesario por cada grupo de edad y sexo de Gaza, y esto es utilizado para determinar la cantidad de alimentos básicos que se permitirán entrar en la Gaza cada día y también el número de camiones necesario para llevar dicha cantidad. De media, el mínimo se calculó en 2.279 calorías por persona y día, que podrían ser proporcionadas por 1 kilo y 836 gramos de comida o 2.575,5 toneladas de alimentos para toda la población de Gaza.

Llevar estas cantidades a la Franja requiere 170,4 camiones por día cinco días a la semana.

Partiendo de esta cantidad, los autores del documento descuentan 68,6 camiones por la cantidad de comida producida localmente en Gaza, principalmente verduras, fruta, leche y carne. El documento señala que los datos del Ministerio de Salud sobre varios productos incluyen también el peso de los envases (entre un 1 y un 5 por ciento del total) y que “la cantidad total de alimentos toma en consideración un muestreo de bebés por debajo de los 2 años (lo que añade 34 toneladas por día a la población general).

De este total se descuentan 13 camiones para ajustar “la cultura y experiencia” del consumo de alimentos en Gaza, aunque el documento no especifica cómo se ha calculado esa deducción.

Mientras este ajuste ha llevado actualmente a mayores cantidades de azúcar (cinco camiones, comparados con los 2,6 según el modelo original del Ministerio de Salud), reduce sin embargo la cantidad de frutas y verduras (actualmente 18 camiones, comparados con los 28,5 señalados en el documento) y carne y aves (actualmente 14 en lugar de 17,2).

En general, por tanto, la COGAT concluye que Israel necesita permitir 131 camiones de alimentos y otros productos esenciales a Gaza cada día (por un sistema en el cual las materias son transferidas desde los camiones israelíes a los palestinos en la frontera). Del total 106 irán a través del paso de Kerem Shalom y el resto por el paso de Karni (que fue cerrado unos años más tarde).

El documento que el entonces Vice Ministro de Defensa Matan Vilnai había aprobado la entrada de 106 camiones por día antes incluso que las “líneas rojas” fueran calculadas, junto con camiones adicionales de trigo y comida para animales.

El objetivo de las “líneas rojas” era ver si este número de camiones coincidía de hecho con las necesidades de Gaza. Pero según Gisha, datos de las Naciones Unidas muestran que el número de camiones permitidos para entrar en Gaza cada día está con frecuencia por debajo de ese nivel.

La COGAT, entonces dirigida por el General Mayor Amos Gilad, tradujo la política de restricciones del gobierno a dos listas. La larga detallaba los bienes prohibidos que no podían entrar en Gaza (que incluían, por ejemplo, materiales de construcción, agujas, tela y otros materiales en bruto, repuestos de limpieza y sanitarios, libros, instrumentos musicales y hummus). La lista corta contenía todo aquello que sí podía ser introducido. El principio aplicado era que en lugar del suministro de bienes según la demanda interna, se dictarían cantidades y variedades estimadas como necesarias por la COGAT.

De vez en cuando oficiales de la COGAT revisaban las listas. De ese modo, por ejemplo, a finales de 2008 la COGAT comenzó a admitir la importación de champú, aunque el acondicionador seguía estando prohibido. En 2009 el hummus procesado fue borrado de la lista de prohibidos, pero el hummus con piñones seguía vetado.

Para cumplir la orden del gabinete de evitar una “crisis humanitaria”, los oficiales de la COGAT concibieron lo que denominaron “sensores” para alertar si había riesgo de malnutrición inminente o una inminente reducción de las materias permitidas. Por ello, además de las “líneas rojas” redactaron otros dos documentos: un modelo de inventario estimado de alimentos básicos en Gaza y un procedimiento para permitir la entrada de materias en la Franja.

En la práctica, dice la COGAT, esta política se guía por un modelo de inventario estimado y el procedimiento para la entrada de materias, no por el documento de “líneas rojas”

Siguiendo otra petición hecha a la Corte Suprema por Gisha, estos dos documentos fueron publicados por Haaretz en octubre de 2010.

“La cuantificación no fue hecha para llegar al umbral mínimo o restringir cantidades, sino lo contrario, para asegurar que no hubiera escasez” ha mantenido un oficial de la COGAT este martes.

No obstante, Gisha duda de la afirmación de que ese documento de “líneas rojas” nunca fuera llevado a la práctica. Por ejemplo, dice, la acusación aparentemente interpuesta sobre el umbral mínimo que el documento establece para la carne (300 animales importados cada semana) cuando dijeron en la corte contra el requerimiento de Gisha que la cuota se incrementaría durante las fiesta del Eid al-Fitr, al final del Ramadán. La COGAT respondió que esa cifra era parte de un modelo de inventario estimado y por lo tanto que estaba en uso.

Las organizaciones humanitarias internacionales usan un modelo llamado los Estándares de Esfera para calcular las necesidades de una población y determinar la ayuda que debería ser enviada en caso de emergencia (guerra o desastre natural). Este modelo es más complejo y menos matemático que las “líneas rojas”. Pero la diferencia más significativa es que las “líneas rojas” y el modelo de inventario estimado fueron ambos concebidos por la parte que deliberadamente creaba la situación de emergencia controlando de forma efectiva tanto el territorio como la población.

Los redactores del documento de “líneas rojas” observaron que la cantidad de fruta y verdura que Gaza podía producir por sí misma podía reducirse de 1.000 toneladas al día a 500 en unos pocos meses debido a la prohibición israelí de dejar entrar semillas y otras materias brutas necesarias para la agricultura, así como la prohibición de exportar productos desde Gaza. Predijeron un comportamiento similar con la industria avícola. Pero no propusieron solución alguna frente a esta disminución.

Robert Turner, director de operaciones de la UNRWA en la Franja de Gaza, dijo a Hareetz que él “leyó el borrador con preocupación. Si realmente refleja una auténtica política dirigida a taponar la importación de comida, el enfoque de estas “líneas rojas” sería lo contrario a los principios humanitarios. Si estaba dirigido a prevenir crisis humanitarias fijando un umbral límite, se ha equivocado”.

La UNRWA, como agencia de las Naciones Unidas para la ayuda a los refugiados palestinos, está implicada de cerca en la vida diaria de un millón de habitantes de la Franja de Gaza. Basado en sus conocimientos, Turner asegura que “los hechos sobre el terreno en Gaza demuestran que la importación de alimentos continuamente está por debajo de las líneas rojas.

“El único canal para la importación de alimentos en la Frana de Gaza han sido los pasos fronterizos y no se ha asegurado a las agencias de Naciones Unidas que una mínima parte de los alimentos llegaran a los más necesitados; el nivel de importaciones registrado hubiera llevado al resultado de una agravación en las deficiencias nutricionales de la Franja de Gaza”.

Más aún, dijo, el modelo falló para tomar en cuenta los alimentos perdidos durante la transferencia en el sistema de camiones: continuamente sacos de comida se rompen y vierten parte del contenido mientras son cambiados de un camión a otro. Cuenta Turners que solamente estas pérdidas cuestan a la UNRWA sobre 5 millones de dólares al año.

Preguntado si la situación en Gaza es mejor hoy, ahora que la prohibición de entrada de alimentos y otros bienes ha sido aumentada, Turner dice que mientras se mantenga por la fuerza la prohibición sobre las exportaciones, los “niveles sin precedentes de dependencia de ayuda por causa humana” permanecerán también por fuerza.

El abogado Sari Bashi de Gisha dijo que la afirmación de Israel de que no es responsable de la población de Gaza está claramente en contradicción con el hecho de que “puede determinar la cantidad y tipo de alimentos que se encontrarán en las tiendas. Este control le obliga a abstenerse de ejercer restricciones de movimiento que no respondan a una necesidad de seguridad, una obligación que no está siendo cumplida por la actual política”.

El Ministerio de Salud no ha respondido a las preguntas de Haaretz sobre su involucración en la redacción del documento.