Activistas de la Flotilla de la Libertad rememoran en Estambul el asalto israelí contra el Mavi Mármara

Numerosos integrantes de la Flotilla de la Libertad subieron ayer al buque Mavi Mármara, atracado en Estambul, y relataron sus experiencias durante el brutal asalto llevado a cabo por tropas israelíes el pasado 31 de mayo. Centenares de personas se acercaron hasta el puerto de Sarayburnu para visitar el navío y conocer de primera mano las vivencias de los activistas humanitarios durante la agresión militar, así cómo la forma en que fueron maltratados, heridos o asesinados.

Entre los presentes se hallaba el Arzobispo católico de Cesarea, en Israel, Hilarión Capucci (en la foto), quien recordó que al subir al barco por primera vez “albergábamos en nuestros corazones la esperanza de llegar a Gaza para romper el criminal bloque que mantiene a sus habitantes prisioneros”, y se mostró orgulloso de la resistencia, la lucha y el esfuerzo palestinos.

Capucci tuvo palabras de elogio para los fallecidos, a quienes definió como mártires, y aseguró que siguen vivos pues, aunque dieron su vida, la causa por la que luchaban es justa y por ello llegarán a convertirse en santos tanto para musulmanes como para cristianos.

El dramatismo de los relatos coincidió en señalar que musulmanes y turcos fueron los peor tratados por los asaltantes así como los numerosos heridos de bala que hubo desde el primer momento, en medio todo ello de un tremendo caos y el constante sonido de disparos.

Mustafá Batirhan señaló a Prensa Latina el lugar de la cubierta superior en que se hallaba cuando recibió tres impactos de bala y las 4 ó 5 horas que permaneció sin atención sanitaria, tiempo durante el cual murieron alguno de sus compañeros, pues los militares israelíes no permitieron que los médicos de abordo asistiesen a los heridos.

El activista español Manuel Tapial (en la foto) detalló el modo en que algunos de sus compañeros fueron maltratados por los soldados y la forma en que asesinaron a Furkan Dogan, de 19 años, quien fue duramente golpeado y varias veces tiroteado a bocajarro en la cubierta superior del barco.

Fátima Almourabiti, una cooperante belga, salía de la sala de prensa cuando comenzó el ataque, “en seguida vi que mucha gente bajaba las escaleras cubiertos de sangre, había decenas de heridos mientras continuaban los disparos, no sabía qué podía estar ocurriendo arriba”, explicó.

Dimitris Plionis, miembro de la plataforma de apoyo a Gaza de Grecia, recordó la tensión de los momentos anteriores al ataque y el terror vivido al inicio del asalto cuando los militares comenzaron a disparar y a lanzar bombas de sonido y granadas, mientras los helicópteros sobrevolaban la embarcación.

Para Plionis resulta incomprensible que la comunidad internacional cierre los ojos ante las acciones del estado hebreo, “la flotilla iba a Gaza no a Israel, estábamos en aguas internacionales, es Israel el que vulnera la legalidad internacional manteniendo el bloqueo a Gaza y violando los derechos humanos de los palestinos”, explicó.

Pero los integrantes de la Flotilla también resaltaron el clima de camaradería y los momentos tan hermosos que vivieron juntos en los días previos al asalto, personas de países y culturas diversas, con idiomas y religiones diferentes, unidos por el deseo de llegar a Gaza y aliviar las dificultades de sus habitantes.

En la madrugada del 31 de mayo al 1 de junio pasados, cuatro fragatas israelíes, apoyadas por dos submarinos y tres helicópteros, asaltaron la denominada Flotilla de la Libertad que portaba ayuda humanitaria para la asediada franja de Gaza, causando 9 muertos y 54 heridos.

219 días después de su partida el Mavi Mármara llegó ayer a Estambul, donde permanecerá abierto al público durante toda esta semana, convertido en un símbolo de lucha por los derechos del pueblo palestino y de denuncia contra Israel por los crímenes cometidos y su reiterada violación de la legislación internacional.

La Fundación de Ayuda Humanitaria IHH, propietaria del buque y organizadora de la Flotilla, tiene previsto reparar la nave y volver a convocar una expedición internacional rumbo a Gaza para la primavera de 2011.

Prensa Latina

Antonio Cuesta es corresponsal de la agencia Prensa Latina en Turquía