Israel pone en riesgo de demolición inminente una escuela de Cisjordania

Llamamiento urgente del Comité Español de la  UNRWA:

Noticias Alarmantes llegan de la comunidad beduina en Cisjordana de Khan al Ahmar: los colonos de Kfar Adumim han solicitado por vía de requerimiento judicial el cierre de la escuela el mes de septiembre, presionando para que ésta sea rápidamente demolida. A pesar de que el Tribunal Supremo israelí rechazó la solicitud de cerrar la escuela, la petición de los colonos ha puesto en marcha el plazo para que sea efectivamente demolida. Tal destrucción negaría a los niños y niñas de la comunidad su derecho a la educación y perjudicaría seriamente su futuro.

Viviendo bajo la amenaza de demolición

Khan al Ahmar es una comunidad que lucha por su supervivencia. Está compuesta por unos 180 beduinos que se enfrentan a la amenaza de un desplazamiento inminente si las autoridades israelíes derriban sus casas y la escuela, tal y como está previsto. Esto puede suponer la destrucción de la comunidad beduina en sí misma, una de las 20 que viven en la zona y que se han convertido en las víctimas de la imparable expansión de los asentamientos.

La tierra donde se ubica la comunidad ha sido asignada por Israel para la expansión de los asentamientos de judíos colonos en la zona municipal de Maále Adumim, en la periferia de Jerusalén. Las autoridades israelíes perciben a las comunidades beduinas, más de 2.300 personas en total, como un obstáculo para la expansión planificada de sus asentamientos, así como para la construcción del Muro en Cisjordania.

De llevarse a cabo, los planes de desarrollo de Israel significarían la culminación de años de expansión de asentamientos a costa de las comunidades beduinas. Desde 1991 las políticas israelíes han aumentado la presión a las comunidades beduinas para que abandonen sus casas.

Las demoliciones de casas, desahucios y confiscaciones, junto con el acoso de los colonos y el impacto económico de las restricciones a la libertad de movimiento, han dejado a estas comunidades intentando resistir para poder subsistir y viviendo bajo el miedo constante.

La población de Khan al Ahmar ha agotado ya todas las vías legales para proteger doce casas y la escuela de ser demolidas. Si se destruyen, la comunidad no solamente se hundirá en una pobreza más profunda todavía sino que puede suponer su desplazamiento y dispersión.

El contexto general

UNRWA pide que Israel pare las demoliciones de escuelas, casas e infraestructura en Cisjordania, incluyendo Jerusalén Este.

La práctica israelí de demoliciones, que ha aumentado de manera vertiginosa en la primera mitad de 2011, continúa devastando a familias palestinas y comunidades localizadas en la Zona C (el 60% de Cisjordania que está bajo control de Israel). Muchas personas afectadas viven ya sumidas en la pobreza, y como en toda situación límite de este tipo, los niños y las niñas son generalmente los más perjudicados.

La mayoría de las órdenes de demolición son expedidas porque la casa o la estructura ha sido construida sin autorización israelí. Sin embargo, el sistema de planificación urbanística israelí, calificado como discriminatorio por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Dña. Navanethem Pillay, hace casi imposible que los palestinos consigan un permiso para construir de manera legal.

Según las estimaciones de Naciones Unidas, hay más de 3.000 órdenes de demolición pendientes de ejecución en comunidades ubicadas en Zona C, incluyendo dieciocho escuelas. Nawal Ead tiene seis años y está a punto de empezar en el primer curso de la escuela. “Tras la fiesta del fin de Ramadán voy a ir al colegio” cuenta a UNRWA emocionada.

Demolición = Despojo

Muchas de las personas afectadas vivían ya sumidas en la pobreza y las demoliciones son la causa principal de su continuo desplazamiento y de la pérdida de sus posesiones.

Así, el impacto de las demoliciones de casas en los menores puede ser especialmente devastador. Muchos de los niños y niñas afectados por las demoliciones muestran signos de sufrir stress post-traumático, depresión y ansiedad. Por supuesto sus resultados académicos también se ven afectados.

Además, las demoliciones provocan también un deterioro significativo en las condiciones vitales de las comunidades. Familias enteras se enfrentan a altísimos niveles de pobreza y a una situación inestable a largo plazo, así como ven restringido su acceso a servicios básicos tales como la educación, la salud, el agua y la salubridad.

Para poder construir viviendas en Jerusalén Este y en Zona C, los palestinos deben solicitar un permiso de las autoridades israelíes, ya que son quienes detentan el control de estas áreas de Cisjordania.

La mayoría de las órdenes de demolición son expedidas por la falta de un permiso israelí para la construcción. Construir sin permiso equivale a que la estructura sea considerada como ilegal por las autoridades israelíes. Tal y como indica la política urbanística de Israel, los palestinos pueden construir en tan solo el 13% de Jerusalén Este y en el 1% de la Zona C. En ambos casos estas áreas están ya altamente urbanizadas.

En última instancia, el número de permisos otorgados a los palestinos cada año es muy inferior a lo necesitado. En los últimos años, han sido denegados más del 94% del total de solicitudes palestinas de permisos de construcción.

Esto supone que cuando una familia crece o una comunidad quiere construir nuevas infraestructuras para cubrir sus necesidades básicas, han de decidir entre construir sin el permiso israelí o no construir en absoluto. Muchos terminan construyendo para cubrir sus necesidades más urgentes esperando poder evitar la demolición.

Desafortunadamente, el número de personas afectadas por las demoliciones continúa creciendo. Naciones Unidas estima que entre el 28% y el 46% de las viviendas palestinas pueden estar en riesgo de demolición, lo que provoca una eminente ansiedad entre la población.

Los datos

El siguiente cuadro indica el número de personas desplazadas y afectadas por las demoliciones en Cisjordania y Jerusalén Este desde el principio del año 2011.

UNRWA, Protegiendo a los refugiados más vulnerables

Además de las demoliciones, situaciones como las restricciones de movimiento, las confiscaciones de tierra y recursos, la revocación de los permisos de residencia, el acoso del ejército israelí, los ataques perpetuados por los colonos y la falta de protección frente a los mismos, llevan al desplazamiento de la población palestina en Cisjordania.

UNRWA trabaja activamente para proteger a los refugiados frente a las violaciones de sus Derechos Humanos, tales como los desalojos, desplazamientos forzosos o restricciones de movimiento. UNRWA hace un seguimiento de las infracciones del derecho internacional y promueve la protección de los derechos de los refugiados de Palestina. Además, la Agencia también presta ayuda de emergencia a las víctimas de las demoliciones, desahucios y daños causados en las viviendas de los refugiados a causa del conflicto armado.

De acuerdo con el derecho internacional, Israel debe garantizar que las personas que viven bajo su jurisdicción disfruten plenamente de sus Derechos Humanos, incluyendo el derecho a la vivienda, la salud, la educación y el agua.

Recientemente, en Julio 2011, 19 familias beduinas, compuestas por 127 personas, han decidido abandonar sus casas ubicadas en Zona C por miedo a sufrir más ataques de los colonos de la zona. Esta huida se originó tras la detención de tres miembros de la comunidad de beduinos por tirar piedras contra los colonos que estaban entrando a la fuerza en sus casas. Fue la misma comunidad quien ha manifestado a UNRWA que es la falta de protección de las autoridades israelíes frente a los ataques de los colonos lo que les ha forzado a marcharse de sus casas.

UNRWA llama al cumplimiento de las obligaciones legales y al fin de las prácticas discriminatorias

En 2010, más del 10% de las personas desplazadas a causa de las demoliciones de casas en Jerusalén Este y en Zona C eran refugiados de Palestina. La escalada de las demoliciones y la violencia de los colonos en las zonas designadas para la expansión de los asentamientos es motivo de gran preocupación. Esta práctica, combinada con otras políticas israelíes aplicables en las localidades calificadas como Zona C, ha supuesto un precio muy alto para las comunidades más vulnerables de Cisjordania, hundiendo a muchas familias en la pobreza. Hay crecientes pruebas de que se está destruyendo el entramado social de estas comunidades y en última instancia se está contribuyendo a llevar a cabo un cambio demográfico que altera la composición étnica de Cisjordania.

Junto con otras Agencias de Naciones Unidas, UNRWA hace un llamamiento al Gobierno de Israel para que, entre otras medidas, acabe con el desplazamiento de los refugiados en el territorio Palestino ocupado, incluyendo el cese inmediato de las ordenes de demolición de estructuras palestinas hasta que éstos tengan acceso a un régimen urbanístico justo y no discriminatorio. Se pide transparencia, responsabilidad y el fin de todas aquellas políticas y prácticas que vulneran las obligaciones asumidas por Israel en materia de derecho internacional.

Asimismo, se debe permitir a las familias que han sido desplazadas forzosamente regresar a sus casas en circunstancias de seguridad y dignidad y se les debe conceder una compensación por los daños sufridos, incluyendo por la destrucción de tierras, casas y propiedades.