Laura Arau, pasajera del Estelle

Hemos recibido esta comunicación enviada desde el velero de la Flotilla de la Libertad por Laura Arau, una de las pasajeras del Estado Español que viaja en el Estelle rumbo a Gaza.

Laura fue una de las pasajeras que vivió en carne propia el brutal ataque mortal contra el Mavi Marmara en 2010 y uno de los motores que pusieron en marcha la campaña estatal Rumbo a Gaza, que consiguió una difusión sin precedentes de la denuncia de la situación en Palestina, especialmente sobre el bloqueo de las aguas territoriales de esa zona. Este año vuelve a ser una de las coordinadoras de la nueva campaña que está navegando con un velero para volver a denunciar el bloqueo israelí impuesto a las aguas palestinas.

Estas son las palabras de Laura:

“Son las seis y media de la tarde. Después de leer varios capítulos de un libro que me regaló una buena amiga, me encuentro sentada en el comedor del velero Estelle. En otra mesa, cerca de mí, se encuentran Herman, un joven marinero, y Jan, el ayudante de cocina. Están riendo porque Herman se acaba de poner en su cuello uno de los tatoos que regalan en las bolsas de patatas. Suerte de estos momentos en el barco porque si no la vida en el mar se convierte en algo rutinario. Hace solo media hora he podido ver cómo Herman junto a Charly y Wellu se rompían los cuernos para diseñar un sistema para poder ducharnos con agua de mar. Los días pasan y cada vez queda menos agua así que es bueno pensar en alternativas. Ellos no solo lo han pensado sino que lo han hecho realidad. Son unos manitas. Se nota que son marineros experimentados. Herman, ese joven de 23 años, hace pocos días comento que siempre había querido sumarse al activismo por Palestina y cuando tuvo la oportunidad de participar como tripulación en este barco no lo pensó dos veces. Igual que él lo han hecho los demás. Aquí nadie recibe compensación económica por el trabajo que hace e incluso algunos han dejado sus trabajos para poder participar en esta misión de la Flotilla de la Libertad. Un claro ejemplo de compromiso y de solidaridad.

Ya han pasado unos minutos. Aparece Nils, el cocinero del velero Estelle, que viene desde la cocina con dos pasteles en las manos. Es impresionante lo bien que nos cuida. Por la tarde siempre tiene dulces. Dice que los marineros tienen que estar bien alimentados para poder rendir en su día a día. Y es verdad. He podido comprobar que el buen humor de la gente tiene mucho que ver con lo que come y lo que duerme. Aquí, en general y tal como dicen en America Latina, se respiran ”buenas vibras”.

Ya es mi quinto día a bordo del Estelle. Aquí los días pasan rápido. Rotamos en turnos de cuatro horas y a mi me toca hacer, junto a otros cuatro compañeros, el de las 12 de la noche a las 4 de la madrugada y de las 12 del mediodía a las 4 de la tarde. Durante los turnos izamos las velas si hace viento, las recogemos si deja de soplar, movemos las velas si cambia la dirección del viento, nos turnamos en las tareas de limpieza del barco y, al menos durante una hora, nos turnamos en el timón. Al principio, como todo lo desconocido, parece difícil, pero al final le encuentras el truco y te divierte. Lo mejor de los turnos es lo mucho que compartes con las personas. Son momentos de intimidad o de risa. Todo depende de donde te lleve la conversación pero lo que esta claro es que son esos los momentos que realmente valen la pena. Cuando no estamos de turno normalmente dormimos, leemos, charlamos o nos tumbamos encima de los compartimentos de carga para contemplar el espectacular océano que nos rodea. Algunos dicen que han conseguido ver delfines, pero no hay forma de que yo los pueda ver. La naturaleza es espectacular en todas partes, pero en medio del mar para mí aún es más impresionante; tanto como la libertad que en él se respira y, mas aún, navegando en este precioso velero.

 

Laura Arau, activista de Rumbo a Gaza
Laura delante del Estelle en el puerto de Nápoles el pasado 6 de octubre, momentos antes de embarcarse en el último tramo que navegará el velero camino de Gaza.

Estamos navegando a bordo del Estelle. Este velero de 90 años de antigüedad se impone ante el inmenso océano rompiendo las olas rumbo a Gaza. Quedan pocos días para llegar a la costa Palestina y sabemos que cuando lleguemos no lo haremos solas. Miles de personas siguen desde tierra el trayecto de este velero de la libertad. Son pasajeras en tierra y son tan importantes como la tripulación y las pasajeras que viajamos a bordo del Estelle. Ese velero de la Flotilla de la Libertad, esta lleno de solidaridad. Se respira en el ambiente y espero que esos miles de personas que están en tierra también así lo sientan. Solo juntas podemos conseguir un mejor futuro para todas. Para mí, el fin del bloqueo a Gaza es uno de los primeros pasos a dar para construir este mundo mejor.”

Laura Arau