Un padre habla por su hijo

Por Ahmet Dogan.

A mi hijo Furkan le mataron en mayo los militares israelíes mientras intentaba entregar ayuda humanitaria por mar a la Franja de Gaza. Como tenía tan solo 19 años, nos pidió a su madre y a mí nuestro permiso para participar. Nuestra decisión permanecerá con nosotros el resto de nuestras vidas.

No podíamos truncar su impulso humanitario y decirle que no. Los padres de todo el mundo siempre se plantean la pregunta de cuando permitir que sus hijos sigan sus sueños y con reparos les dejan ir cuando sus hijos comienzan a entrar en la edad adulta. Nosotros hicimos lo mismo  y sentimos satisfacción como padres por su preocupación por los demás. Pero nunca podía imaginarme que los militares israelíes asaltasen su barco, matando a Furkan y a otros ocho, y entonces culpasen a nuestro hijo y a sus co-pasajeros  por sus propias muertes.

Es mi responsabilidad hablar por mi hijo y pregonar su preocupación por los palestinos de Gaza. Es mi responsabilidad hacer frente a un esfuerzo de propaganda israelí que ha tratado de poner a nuestro buen hijo como un fanático y no como el joven cariñoso que nosotros sabíamos que era.

Todas las redes americanas de TV seleccionaban  de forma falaz partes del video  de las Fuerzas de Defensa Israelies de los acontecimientos de Mavi Marmara. Ahora me toca a mí viajar a los Estados Unidos, hablar en nombre de mi hijo y tratar de alcanzar alguna medida de justicia para él.

Siempre estaré orgullosos de mi hijo. Era un chico humanista y consciente y un joven bueno. Recuerdo a Furkan  como una persona cortes, servicial y generosa. En su vida nunca le gustó la violencia.

Profundamente preocupado por la situación de los palestinos sufriendo bajo la ocupación israelí, había tomado la determinación de tomar ayuda humanitaria allí y entregársela con sus propias manos a los niños de Gaza. Furkan era bien consciente de que el cerco israelí había hecho aproximadamente al 80 por ciento de los palestinos de Gaza dependientes de la ayuda y que las oportunidades educativas de los niños estaban siendo suprimidas por falta de escuelas y de libros de texto.

El quería respirar el mismo aire que esos niños, compadecerse y hacer la vida un poco más soportable para ellos.

En años recientes , se concienció de las injusticias a las que los israelíes sometían a los palestinos- el cerco de Gaza, los dos niveles del sistema legal que discrimina a los palestinos y la colonización del West Bank que despoja a los palestinos de sus tierras y del potencial para un estado palestino.

Pero Furkan siempre tuvo  una sensibilidad particular  hacia los niños, especialmente los muertos y heridos a pesar de su obvia inocencia. La matanza de más de 300 niños palestinos durante el asalto israelí  de Gaza de 2008-2009 le influenció y le motivó para su participación en la flotilla humanitaria a Gaza. Estaba decidido a encontrar una solución a sus necesidades, hacer algo, no mirar a otro lado como está haciendo una gran parte del mundo.

El nunca tuvo la oportunidad. Mientras estaba filmando  el asalto israelí al barco, recibió cinco disparos y murió a bordo.

Aunque Furkan era un ciudadano americano nacido en Troy, los oficiales americanos se lanzaron a ponerse de parte de Israel, a pesar de la clara evidencia de que Israel de forma selectiva sacó imágenes para exonerar a sus soldados de la matanza que desencadenaron mientras asaltaban el barco humanitario en la oscuridad de la noche.

La falta de apoyo de la administración Obama  a  la preocupación humanitaria de mi hijo y de mi familia hacia los palestinos viene de la misma política equivocada que ha conducido a décadas de apoyo a los autócratas del Oriente Medio  y  a los gobiernos israelíes que han oprimido durante tanto tiempo a los palestinos.

Y la posición americana parece que no es consciente de las conclusiones de la misión de investigación de la Oficina de las Naciones Unidas, Alto Comisariado de Derechos Humanos.

La misión determinó que las “circunstancias de la matanza de al menos seis de los pasajeros, constituían de alguna manera una ejecución extra-legal, arbitraria y sumaria”. El nombre de mi hijo fue incluido entre los seis.

Enfrentada a tales hechos, ¿que familia no presionaría al gobierno de Furkan para encargarse de su caso? Yo estoy en Washington y en la Ciudad de Nueva York esta semana no solo para reclamar justicia para mi hijo, sino también para recordar a Washington que la misión de la ONU concluyó que “la crisis humanitaria existía” en Gaza en mayo de 2010 y que “tan solo por esta razón el bloqueo es ilegal”.

Furkan, aunque joven, también vio una mayor perspectiva. Buscó no simplemente alivio humanitario  para los palestinos, sino también libertad del yugo israelí. Con la libertad avanzando en Túnez, Egipto y alrededor de el Golfo, los esfuerzos palestinos de tanto tiempo para liberarse de la dominación israelí también merecen que se reconozcan y apoyen.

Ahmet Dogan estudió en el Instituto Politécnico de Rensselaer. Es profesor ayudante de contabilidad en la Universidad de Erciyes en Kayseri, Turquía