Vidas ocupadas: pescar en aguas turbulentas (PCHR)

Reproducimos a continuación un caso denunciado por el Centro Palestino de Derechos Humanos (PCHR) que vuelve a poner de manifiesto y condenar la ocupación ilegal de las aguas palestinas y los ataques con fuego real y las detenciones a las que están expuestos los pescadores de la franja de Gaza.

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PCHR – Occupied Lives: Fishing in Troubled Waters

Los pescadores de la franja de Gaza tienen que lidiar con más riesgos de lo normal en una situación de ocupación militar. En lugar de preocuparse por rotos en sus redes o combustible en sus motores, pescadores como Fadel Abuwarda, de treinta años de edad, también han de pensar en los ilegales ataques regulares, arrestos, detenciones y confiscación de sus equipamientos a los que están expuestos por parte de la fuerza armada israelí. No importa si están dentro o no de las tres millas náuticas que Israel ha impuesto unilateralmente para que puedan pescar. Ningún lugar en el Mar de Gaza es seguro para los pescadores.

El 20 de junio de 2012, sobre las siete y media de la tarde, Fadel y un amigo sufrieron un ataque con fuego real mientras pescaban a menos de dos kilómetros de la costa de Gaza: “Acabábamos de lanzar nuestras redes al agua cuando vimos un barco de la armada israelí dirigirse rápidamente hacia nosotros. Intentamos entonces sacar las redes del mar y retroceder, pero comenzaron a dispararnos. Cada vez que íbamos a tirar de las redes ellos disparaban a nuestro barco”.

Fadel Abu Warda
Fadel Abu Warda

Después de un fuego intenso contra estos dos pescadores, el barco israelí se retiró y fue reemplazado por varios barcos más pequeños con soldados a bordo: “Los soldados nos ordenaron desnudarnos y saltar al agua. Nosotros gritábamos intentando dialogar con ellos. Les dijimos que éramos simples pescadores intentando mantener a nuestras familias. Estábamos suplicando y llorando, pero ellos no querían escuchar lo que teníamos que decir”.

Finalmente Fadel decidió acatar la orden de los soldados quitándose su ropa y lanzándose al mar: “Pedí a mi amigo que tirara las redes y regresara a casa. Él es joven, solo tiene diecinueve años, pensé que los soldados le dejarían marchar si yo me entregaba, pero ellos rehusaron hacerlo y volvieron a dispararle. Él también se quitó su ropa y se lanzó al mar”.

Los dos pescadores fueron sacados del mar por los soldados y puestos en una de las lanchas que rodearon el barco de pesca. El hermano y el primo de Fadel, así como otros dos pescadores, estaban faenando cerca en sus propios barcos. Unos minutos más tarde, esos cuatro hombres fueron arrestados y puestos en la lancha junto con Fadel y su amigo: “Éramos ya seis. Nos vendaron los ojos. Ataron nuestras muñecas y pies y nos forzaron a sentarnos en el suelo. Estábamos en ropa interior sentados en algo que sentíamos como una superficie de piel. Era muy incómoda. Les pedimos que nos devolvieran nuestra ropa, pero solo lo hicieron a cuatro de nosotros. A mi hermano y primo no les dieron nada para vestirse y eso fue muy humillante para todos nosotros”.

Los seis pescadores fueron llevados al puerto de Ashdod en Israel: “Nos quitaron las vendas y vimos muchos soldados esperándonos en Ashdod. Me pregunté por qué había tantos. No habíamos hecho nada malo. Habíamos estado pescando a menos de dos kilómetros de la costa. Ni siquiera habíamos llegado a las tres millas náuticas (5.7 kilómetros). Les dije sin parar que éramos simples pescadores intentando ganarnos la vida”.

Fadel y los otros cinco pescadores fueron encerrados en una celda y cada uno fue sometido a un interrogatorio por separado durante una media hora. Fue alrededor de medianoche cuando les dejaron dormir en esterillas en el suelo de la celda: “A la mañana siguiente, nos volvieron a vendar los ojos y esposar las manos, entonces nos condujeron al paso de Eretz y allí nos liberaron. No nos dijeron nada sobre nuestros barcos o enseres de pesca o donde podríamos recuperarlos”.

Para Fadel perder su única fuente de subsistencia le ha causado a él y a su familia grandes problemas financieros: “Las pérdidas que sufrimos mi hermano y yo por haber perdido 35 redes de pesca y nuestros barcos suma casi 30.000 dólares. Hasta ahora no sé nada sobre mi barco y redes. No están en el sitio donde las dejamos cuando fuimos arrestados y ahora mismo no tengo recursos para reemplazarlos. Otro de mis hermanos también es pescador, así que se compadeció de mi situación y me dio trabajo. Gano entre 20 y 40 shekel (de cuatro a ocho euros) cada vez que le ayudo a pescar. Cuando tenía mi propio barco solía ganar 200 shekel (40 euros) en cada pesca. Casi no tengo nada para llevar a casa. Mi mujer comenta que ya no llevo dinero a casa y eso es muy duro para mí”.

Como consecuencia de la pérdida de su forma de vida, Fadel se está preparando para un futuro sombrío e incierto: “No sé si alguna vez recuperaré mi barco y redes. Unos días antes del incidente me dispararon a mí y a otro pescador y nos tuvieron bajo el sol durante dos horas sin motivo. Siempre hacen esto a la gente humilde que intenta ganarse la vida. Este es mi trabajo, mi única ocupación y mi vida. ¿Qué me espera ahora? Ha llegado un punto donde ya no pueden infringirme más miedo. Que me arresten si quieren, después de todo solo seré uno más de los muchos palestinos encarcelados en prisiones israelíes y si ellos me matan mientras pesco, que así sea”.

Los ataques directos contra civiles y sitios civiles constituye un crimen de guerra, como recoge el Artículo 8 (2) (b) (ii) del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. La consecuente presión sobre la propiedad privada en la zona de seguridad junto a la frontera tiene como resultado que los palestinos no puedan usar su terrenos para agricultura y ganadería, violando numerosas disposiciones de los derechos humanos, incluyendo el derecho a una adecuada alimentación del Artículo 6 del Convenio Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Las acciones israelíes contra pescadores también es una violación del derecho a unas condiciones dignas de vida, dispuesto en el Artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y del Artículo 11 del Pacto Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

 

Para ver un vídeo narrado por Fadel Abu Warda, por favor haz click aquí.