“Yo sólo quiero tener una vida pacífica y poder pescar libremente”

Mohammed Morad al Hessi, de cuarente años, es un pescador de la ciudad de Gaza que trabaja con su padre a bordo de una embarcación de 16m junto con otros parientes. Mohammed está casado y tiene siete hijos: tres niños y cuatro niñas.  Los ingresos derivados de la pesca ayudan a sustentar a otros ciento cincuenta miembros de la extendida familia Al Hessi.

El miércoles 8 de noviembre de 2012, justamente una semana después del anuncio del alto al fuego entre Israel y las facciones armadas de la franja de Gaza, el barco de al Hessi fue tiroteado por las fuerzas navales israelíes en la costa de Deir al Balah, en el mar de Gaza. Aun que los términos del alto el fuego indicaban que Israel retiraría las restricciones de pesca en aguas palestinas, el pescador de la familia al Hessi fue disparado mientras navegaba a menos de 6 millas náuticas de la costa. Mohammed al Hessi fue arrestado y llevado al puerto israelí de Ashdod donde fue detenido e interrogado antes de su puesta en libertad en la frontera de Erez. Los otros cuatro pescadores que le acompañaban fueron retenidos en la embarcación militar israelí por varias horas antes de que los liberaran en aguas palestinas.

Mohammed describe lo que pasó ese día:

“Salíamos del puerto a las 7.30h de la mañana y navegamos hasta las 6millas náuticas permitidas, por qué creíamos que después del acuerdo del alto al fuego se nos  permitía, tal y como fue acordado. Nos sentíamos confiados en navegar hasta esa distancia por qué no esperábamos que los soldados israelíes nos atacaran. Cinco de nosotros estábamos en la embarcación: mi hijo, Morad Mohammed al Hessi de 19 años; mi hermano, Ahmed Morad al Hessi, de 30; mi primo, Rajab Reshad al Hessi, de 34 y mi primo segundo, Sameh Mahmoud al Hessi de 35”.

Continua:

“Empezamos a pescar, pero después de unas horas, sobre las 10.30h, estábamos rodeados de dos barcos armados israelíes. Los barcos empezaron a dispararnos, intentando forzarnos a retroceder hasta la costa. Los soldados nos gritaban y ordenaron a mis parientes que se quitaran la ropa, saltaran al agua y nadaran hacia sus barcos. A mi me ordenaron que permaneciera en mi bote.”

“En un momento aparecieron dos embarcaciones israelíes más. Cuatro soldados israelíes saltaron a nuestro barco para taparme los ojos y esposarme tratándome como a un animal. Más tarde, cuando me quitaron la venda de los ojos y me desposaron puede observar que me encontraba en Israel. Los soldados israelíes habían remolcado nuestro barco hasta el puerto de Ashdod.”

Después de su llegada a Ashdod, Mohammed fue interrogado durante una hora:

“Un soldado israelí me hizo muchas preguntas en un perfecto árabe. Por su uniforme yo diría que se trataba de un oficial. Me preguntó mi nombre, dirección, edad y si estaba casado. También me preguntó mi número de teléfono. Cuando pregunté por que me lo preguntaba me respondió que se iban a quedar con mi barco pero que en caso de que quisieran devolvérmelo me llamarían. El doctor me examinó: me tomó la temperatura y la presión y me preguntó por mi estado de salud. Sobre las 9.30h me llevaron a la frontera de Erez y volví a Gaza.”

Después de mi liberación descubrí que los cuatro hombres habían sido retenidos en los barcos militares israelíes hasta las 14.30h de la tarde. Fueron liberados en el mar del norte de Gaza desde donde tuvieron que nadar a otras embarcaciones de pescadores gacenses para poder volver a la costa. Al día siguiente visité al Palestinian Center for Human Rights (Centro Palestino por los Derechos Humanos) para explicar lo que nos había sucedido. Su abogado en Israel está siguiendo el caso e intentado recuperar el barco que los israelíes nos han expropiado ilegalmente.

Después de todo esto, Mohammed está esperanzado de que los acuerdos israelíes se abstengan de restringir el libre movieminto de la gente de la franja de Gaza significando esto un cambio real para los pescadores:

“Cuando escuché sobre los acuerdo, no podíamos creerlo. Estábamos muy felices de escuchar esta noticia de que el mar se abría hasta las 6 millas náuticas. Todos los pescadores de Gaza estaban entusiasmados, por ello me sorprendí tanto cuando los soldados israelíes nos dispararon y me confiscaron el pesquero justo una semana después de que se anunciaran los acuerdos del alto el fuego.  Realmente no entiendo el comportamiento de Israel.”

El hecho de que Mohammed no pueda salir a pescar repercute en la economía familiar y en el sustento de toda su familia:

“Perder nuestro barco es uno de los mayores desastres. El pesquero es nuestra única fuente de ingresos. Todos los que trabajamos en el barco tenemos familias que cuidar, somos un total de 150 personas afectadas. Todos tenemos mujeres y niños. Ellos dependen de nosotros para todo. Yo debo cuidar de mi mujer y mis hijos pero no lo puedo hacer sin mi barco. Mis hijos necesitan comida, libros, y material escolar que no puedo comprar. Esta situación me entristece”.

“Quiero saber por que nos pasa esto a nosotros, incluso cuando Israel ha accedido al alto el fuego. Deberían permitirnos llegar hasta esa distancia. Incluso cuando se nos permite pescar siempre estamos bajo control y observación de los soldados israelíes. Todo lo que quiero es recuperar mi barco y vivir en paz pescando libremente.”

El área de pesca de seis millas náuticas impuesta en octubre de 2006 fue reducida a tres millas (a menudo incluso menos en la práctica), privando a los pescadores palestinos a acceder al 85% de las 20 millas acordadas en los acuerdos de Oslo. Las severas limitaciones del área de pesca, combinadas con  la casi prohibida exportación ha llevado a la industria pesquera gacense al borde del colapso. Como resultado el número de pescadores ha disminuido de 10.000 en 1999 a 3.200 en la actualidad, afectando dramáticamente las vidas de 39.000 personas dependientes de estos  ingresos. De estos 3.200 pescadores todavía dependen 19.200 vidas.

Los ataques israelíes contra los pescadores palestinos en la franja de Gaza, que no suponen ninguna amenaza para las fuerzas de seguridad israelíes, constituyen una flagrante violación de la ley internacional y de los derechos humanos. La zona exclusiva de pesca, mantenida mediante los arrestos y ataques arbitrarios constituye una medida de castigo colectivo prohibido por el Artículo 33 de la Cuarta Convención de Ginebra. El arresto y subsecuente detención del pescador se llevaron a cabo arbitrariamente, sin ningún tipo de razón ni justificación. Esta violación la recoge el Artículo 9 del Pacto de Derechos Civiles y Políticos (ICCPR).

Confiscando los barcos pesquero Israel está negando a los pescadores el derecho al sustento mediante la substracción de su único medio de manutención. El derecho de no privar arbitrariamente a la propiedad queda recogido en el artículo de la Declaración de los Derechos Humanos (UDHR). El derecho al trabajo, incluyendo en justicia y condiciones favorables, se manifiesta en el artículo 23 de la UDHR, también  bajo los artículos 6 y 7 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ICESCR). Y el artículo 11 de la ICESCR, aun más, dice que “el derecho de todos/as a tener calidad de vida para uno mismo y su familia, incluyendo comida, ropa y hogar, y su continua mejora de las condiciones de vida.”

Artículo original extraído de la web del PCHR
Traducción realizada por Gala L. para Rumbo a Gaza