Israel compra a los muertos del Mavi Marmara por un plato de lentejas

La Flotilla seguirá navegando una y mil veces denunciando el bloqueo a Gaza y exigiendo su fin total e inmediato

Israel y Turquía han acordado en Roma retomar las relaciones diplomáticas, rotas desde el asalto de la armada israelí a la Flotilla de la Libertad en mayo de 2010 en la que asesinó a diez activistas e hirió a más de sesenta. En el documento no se exige a Israel responsabilidad por los crímenes de lesa humanidad cometidos ni se pide que ponga fin al bloqueo, un castigo colectivo que afecta desde hace diez años a los dos millones de seres humanos que viven en la Franja de Gaza.

El gobierno israelí señala en un comunicado que el primer punto del acuerdo es proteger a los comandantes y soldados israelíes frente a las demandas civiles y penales; en segundo lugar Turquía permite continuar a Israel con el bloqueo ilegal a Gaza. Pero el punto que indica como fundamental para este acuerdo son los beneficios económicos (incidiendo en la extracción de gas) y lo que Israel denomina como ‘seguridad regional’. De nuevo los seres humanos y las víctimas de crímenes vuelven a convertirse en simples cifras y monedas de cambio para el lucro económico. Como en el caso de los refugiados, Turquía ha vuelto a poner precio a las personas para afianzar su posición de matón de barrio entre Europa y Oriente Medio.

Pero mientras los representantes gubernamentales de algunos estados siguen apostando con seres humanos en una ruleta de acuerdos económicos y de supuesta seguridad regional, la sociedad civil continúa denunciando los crímenes de lesa humanidad cometidos por unas y otras partes. “Este acuerdo es un engaño y traiciona a la población de Gaza así como a todas las personas que han pagado con sus vidas, han sufrido e intentan romper la conspiración del silencio en el que es el desastre más grande perpetrado por la especie humana en el siglo XXI. Este acuerdo no pone fin al asedio inhumano e ilegal de Gaza, que constituye un castigo colectivo y un crimen de lesa humanidad contra la población civil protegida en Gaza”, ha declarado Raji Sourani, del Centro Palestino para los Derechos Humanos.

El próximo septiembre Çiğdem Topçuoğlu, cuyo marido fue asesinado por soldados israelíes cuando asaltaron el Mavi Marmara, navegará con otras mujeres de todo el mundo en la campaña Mujeres Rumbo a Gaza, nueva acción de Flotilla de la Libertad. Topçuoğlu simboliza la posición de la Flotilla contra el bloqueo israelí a la Franja de Gaza: debe ser levandado de forma completa e incondicional.

Haneen Zoabi, parlamentaria palestina-israelí de la Knéset y pasajera del Mavi Marmara en 2010, ha declarado que este acuerdo es una clara “admisión de asesinato” por parte israelí. Ella anima a que las flotillas sigan navegando para “acabar con el criminal asedio a Gaza”. Laura Arau, una de las coordinadoras de Mujeres Rumbo a Gaza y pasajera también del Mavi Marmara, declara al respecto que “la Flotilla de la Libertad no tiene afiliación con ningún gobierno o partido político”, y hace un llamamiento a la sociedad civil: “Nada puede justificar el sufrimiento de las familias de los activistas asesinados a bordo del Mavi Marmara ni la violación diaria de los derechos humanos en Palestina. Nosotras, la gente, debemos tomar parte cuando nuestros gobiernos permanezcan en silencio o sean cómplices de crímenes de guerra”.

Hüseyin Oruç, portavoz de de la Humanitarian Relief Foundation y también organizador de la próxima flotilla declara que “los y las participantes, las familias y el pasaje del Mavi Marmara dejamos claro que no buscamos disculpas, no buscamos compensaciones. Nuestro objetivo navegando a Gaza es que acabe el bloqueo. Si el acuerdo no incluye esto, es inaceptable”.

“No se negocia con criminales, sino que hay que juzgarles y pedirles responsabilidades. No nos rendiremos; continuaremos con la lucha. No hay derecho a que se nos pida ser buenas víctimas en esta ocupación criminal”, ha concluido Raji Sourani

Turkey Gaza Ship