Israel no necesita la pena de muerte, ya están matando a los presos palestinos en las cárceles

Entrevista a Juani Rishmawi* por Martxelo Díaz

Juani Rishmawi, nacida en Madrid, ha vivido durante décadas en Cisjordania tras casarse con un palestino, y trabajó en el ámbito de la salud. Encarcelada por Israel para castigar la solidaridad, ha visitado Iruñea de la mano de Yala Nafarroa para explicar la situación de los presos palestinos.

La situación de las cárceles israelíes va a peor. Se partía de una situación horrenda y se está llegando ya a límites impensables.

Lo último que he leído es el testimonio de una abogada que hace todo lo posible por los presos y que va a dar una charla en Francia, Janan Abdu, que dijo que era terrorífico. Cuando yo estuve en la cárcel, teníamos una pequeña televisión que nos quitaban cuando estábamos mal, y un hornillo pequeñito en el que cocinábamos nuestras cosas. Teníamos seis horas de patio, distribuidas en varias salidas. Ahora solo hay una. Teníamos duchas de agua caliente todos los días. Ahora creo que es una vez a la semana. En algunos sitios van policías militares con perros agresivos para morder a los presos y les tiran gases. A las mujeres las tienen sometidas a horas de aislamiento para que no hablen unas con otras. No tienen ningún modo de comunicación con las familias ni con nadie. No tienen ningún tipo de derecho ni ningún tipo de juicio.

Me parece tan extremo que cuesta trabajo asimilarlo. La diferencia entre lo que yo pasé y lo que están pasando ahora los actuales presos palestinos es demencial. En el último año han sacado 84 cadáveres de presos palestinos muertos en las cárceles. No hacía falta que declararan la pena de muerte, porque con la forma que tratan a los presos palestinos, al no darles medicamentos ni alimentos suficientes provoca enfermedades. No hay baños suficientes y están hacinados en celdas. Están muriendo poco a poco.

Se ha visto en las salidas de presos palestinos de las cárceles israelíes.

Fue el caso de Khalida Jarrar [parlamentaria del FPLP encarcelada]. La conocí en prisión, se acercó a mí y me protegió. La destrozaron. Murió su hija y no la dejaron ir al entierro y estuvimos nosotras arropándola. El sufrimiento que vi en sus ojos no lo he visto nunca. Yo pensaba que si le pasaba algo similar a alguno de los míos… No sé qué haría. Me volvería loca. Porque es tremendo. Sin embargo, ella aguantó para dar a entender que era como los demás, cuando en realidad es un ser humano.

Luego la volvieron a detener y la tuvieron seis meses aislada completamente, sin medicinas, con muy poca comida y sin dejarle prácticamente bañarse. Cuando salió, yo no la reconocía. ¿Por qué tienen que hacer esas cosas? ¿En qué nos hemos convertido para permitir tanta bestialidad? ¿Porque la odias? El odio te va a carcomer. Es una de las cosas que trato de evitar. Sé que si tengo odio me va a matar interiormente. Bastante tengo. Me están saliendo cosas raras en el cuerpo. Me dijo la doctora que tenía estrés postraumático muy grave y ahora que estoy en España, relajada y segura, está saliendo todo ese dolor. No me puedo curar porque estoy viendo lo que está pasando en Palestina. Porque están echando a las gentes de sus tierras, de su casa, de su trabajo. No he podido volver a a mi hogar, donde tengo mis cosas. Es el sentimiento de que te han arrebatado la mitad de tu vida sin ningún tipo de derecho a hacerlo. Cuando me detuvieron, tenía claro que no le había hecho daño a nadie. Al contrario, he tratado de salvar vidas. Ni siquiera lo haría con ellos.

Realmente, era un castigo contra la solidaridad que personalizaba. 

Exactamente. Me convertí en un elemento referencial al ser española, por el idioma. Al principio de trabajar en la organización, me animaban a dar charlas para explicar qué estábamos haciendo. A mí me costaba mucho. Era muy vergonzosa. Lo pasaba muy mal. Pero luego me dije que podía ser una especie de emisaria. No contaba lo que hacen mal, sino cómo vivimos. Cómo es nuestra vida, cómo nos movemos.

Nadie es apolítico, pero yo no me integro en ningún partido. No creo en la política, pero sí creo en la gente, en la sociedad, en la empatía. Me he dado cuenta del cariño que me tiene muchísima gente. Y no he hecho nada del otro jueves, solo ir a Palestina y trabajar. Lo agradezco mucho porque es lo que me da fuerza para seguir siendo un eslabón para que se escuche la voz palestina, ya que tengo esa oportunidad porque he vivido allí, mi marido es palestino y mis hijos también. Es para decir que no nos olviden, que sigan con nosotros.

Existe el riesgo de que se olvide a Palestina, a pesar de todo lo que siguen haciendo en Gaza y en Cisjordania y también en Líbano. 

Fíjese en lo que están haciendo en Líbano, un país violado y nadie ha levantado la voz para defenderlo. ¿En qué estamos? Es que no acabo de creérmelo. Además, te insultan y te dicen que si no estás con ellos te van a destruir, van a destruir tu civilización. ¿Quién eres? No eres nadie. Todas las personas que están ordenando esto van a morir, igual que nosotros, porque todos somos personas. ¿Qué es esa demencia y ese sentimiento de poder que les hace padecer una adicción? Acaparar y acaparar poder. ¿Acaparar para qué? Prefiero distribuir, que la gente disfrute como yo. Sean del país que sean.

Lucharé por la libertad de poder vivir donde te dé la gana, con el idioma que te dé la gana y con la religión que quieras mientras no influyas en otro. Pero estamos haciendo todo lo contrario, estamos destrozando la poca humanidad que hay y no le damos importancia a la vida. Me duele mucho lo de Israel porque ellos lo pasaron muy mal en Europa por todo lo que les hicieron y ahora se lo están haciendo a un pueblo que no les hizo ningún daño.

Comentaba que lleva muchos años denunciando qué es Israel y el sionismo. Ahora mucha gente es consciente de ello, pero después de inmensas barbaridades.

Cuando he dado charlas, he solido decir que lo que nos están haciendo a nosotros os lo van a hacer a vosotros. Quieren hacer el Gran Israel, pero no les va a salir bien. La misma ambición de su gente les va a derrotar, porque siempre pasa. Es una estupidez lo que están haciendo, pero sacrifican vidas innecesariamente.

Hay una cosa por la que creo que siempre deberíamos luchar y es la educación de la gente, enseñarle los horrores del pasado para que no se cometan otra vez. Pero hemos vuelto a la Edad Media. Con móviles e internet, metros y aviones, pero estamos en la Edad Media. El pensamiento es el mismo: matar, poder y sobrevivir. Como lo hizo Gengis Khan, el imperio romano o el español. Estamos en el mismo punto. Y, mientras, la Tierra se nos está yendo al garete porque somos tan acaparadores que la estamos desgastado. Es lo que pasa también con la vivienda. ¿Por qué las acapara un fondo buitre quitándosela a los pobres si luego no tiene a quien poder vendérselas? ¿Los vas a tener a todos en la calle? Es tan brutal que no se puede entender.

¿Cómo ve la actuación del Gobierno español hacia Palestina? 

Tiene una cara y una cruz. Lo entiendo porque hay que ser diplomático, ya que Israel tiene mucho poder en Europa. Ha hecho un lobby poderoso. Lo he sufrido directamente. Te machacan. Y Sánchez se debate ahí. España siempre ha sido más propalestina, lo ha sido toda la vida. Porque ha sido antijudía, hay que decirlo así. Ahí se ve la influencia de Franco. También son antiislámicos, antigitanos y antinosequé.

Yo no soy antijudía. Las religiones son respetables, pero he vivido en el país más fundamentalista del mundo. Las tres religiones monoteístas son terroríficas en su fundamentalismo. Las tres. Ninguno de los tres fundamentalismos ha hecho cosas buenas. Sacrifican a gente y, lo que es peor, lavan el cerebro. Yo lo he vivido. Soy cristiana y creyente, pero que no me venga el Papa ni nadie con sus discursos. Para mí, la única palabra es la de Jesús cuando expulsó a los mercaderes, precisamente en Jerusalén. Sus mejores amistades eran una prostituta y pescadores. Buscaba igualdad. Esa es la palabra, no lo que pueda decir ahora un Papa en el Vaticano rodeado de oro.

Los fanáticos religiosos judíos son terroríficos. Y no tratan bien a las mujeres. Y el islamista igual, el que es fanático es terrorífico. Sin embargo, hay musulmanes que son maravillosos y tengo grandes amigos. Caer en el fundamentalismo es muy peligroso. Las tres religiones monoteístas vienen de la misma base.

¿Qué le pediría al Gobierno español?

Que siguiera en la línea que está llevando ahora, diplomática. Es verdad que no se puede ir a lo bestia porque puedes cargarte muchas cosas también. Creo que Pedro Sánchez lo está haciendo bien en ese aspecto. A mí, en política exterior, Sánchez me gusta. En política interior hay muchas cosas que fallan, claro que sí, pero no quiero que suban ni PP ni Vox. Ni de broma. Tendríamos otro Orbán. Ya hemos tenido suficiente con Franco durante 40 años.

Sánchez, en materia exterior, se ha ganado la admiración y el respeto de todos los países de Europa porque ha dicho «yo no paso por esto». Es más inteligente de lo que pensamos. Está mirando al futuro y sabe que a nosotros nos hundirían los norteamericanos. Sabe que si no nos independizamos de esa corriente, vamos a caer. En ese aspecto le respeto mucho. En otras cosas diría que ha fallado y que ha cedido mucho ante la derecha.

*Juani Rishmawi cooperante española ha vivido décadas en Palestina y trabajado para Health Work Committees, HWC. En 2021 fue detenida y encarcelada por Israel por diez meses, durante una de las operaciones llevadas a cabo en persecución de las ONGs palestinas.

Fuente: NAIZ

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