Siete días navegando con Mujeres Rumbo a Gaza, por Yudit Ilany

Conoce a la periodista Yudit Ilany en su semana de viaje con Mujeres Rumbo a Gaza, mientras hace escalas en puertos del sur de Europa con el fin de romper el bloqueo de Israel sobre Gaza.

Diario de a bordo

Durante ocho años activistas internacionales han tratado de romper simbólicamente una década de bloqueo israelí contra la Franja de Gaza. En 2008, la marina israelí dejó atravesar a dos flotillas. Dos años más tarde, los comandos israelíes mataron a diez activistas en el Mavi Marmara.

Cada año desde entonces los y las activistas han intentado atravesar con nuevas flotillas, todas las cuales han sido detenidas por Israel. Este año la coalición de la Flotilla de la Libertad lanza Mujeres Rumbo a Gaza con una flotilla de dos barcos llamados Amal-Esperanza y Zaytuna-Oliva. La reportera de Israel Social TV, Yudit Ilany, está navegando en el velero Zaytuna-Oliva. Este es su cuaderno de viaje de la primera semana.

Hemos resumido el diario de Yudit. La serie multimedia completa se encuentra en la página Facebook de Social TV’s Facebook page.

Día 1 —Barcelona

El velero Amal-Esperanza, atracado en Barcelona. (Yudit Ilany)

Hace calor y humedad. El sol abrasa, pero Barcelona es increíble y se olvida fácilmente. No porque sea una ciudad preciosa –que lo es– sino ante todo por el inspirador grupo de activistas en esta ciudad. Personas que te inspiran esperanza no solo con sus palabras, sino con sus acciones y dedicación. Y su amabilidad.

El festival en torno al lanzamiento de la flotilla, con sus artistas, músicos e intérpretes, es una feliz y ruidosa mezcla de arte, ideología y saber vivir. El público es una fantástica simbiosis de gente y creencias de todo tipo, y algún que otro turista, muchos de los cuales visitan la ciudad durante la fiesta de Eid al-Adha.

Y luego están los demás: en Barcelona y tras haber recorrido una difícil ruta desde el campamento de refugiados de Yarmouk en Siria, vive el joven Muhammad, cuyos abuelos nacieron en Jaffa y vivían en el barrio de Manshiye. Y su compañera de Alepo, cuyas raíces se remontan a Nazaret. O el Dr. Muhammad, un médico especialista que trabaja en un hospital local y cuyos padres también son originarios de Manshiye (Jaffa).

En Barcelona hay una comunidad palestina relativa­mente importante que, en cooperación con otros muchos grupos de activistas, abre sus brazos a los refugiados; un grupo se especializa en encontrar lugares que puedan ocupar los refugiados. Saben dónde buscar, cómo proceder y su trabajo está dando buenos resultados. Problema resuelto. Lo hace el voluntariado, que también ha organizado el festival con un increíble cuidado, dedicación y profesionalidad.

Yo vivo en Jaffa y amo mi ciudad. Podeis sacarme de Jaffa por un tiempo, pero no podréis privarme de Jaffa. Charlar con los refugiados sirios que nunca la han visitado, pero que aman la ciudad de una manera que tal vez yo no consiga nunca, me entristece mucho y luego me enoja. Me hablan de Manshiye, donde vivían sus abuelos y jugaban en calles que ya no existen. El olor a azahar reemplazado por el hedor del diesel de los autobuses.

Hay tanta injusticia.

El velero Amal-Esperanza llegó ayer a Barcelona. Hoy llegará la pequeña embarcación en la que navegaremos mis amigas y yo, el velero Zaytuna-Oliva. Las aceitunas están ligadas a la tierra y profundamente arraigadas

Día 2 — La no violencia y la política catalana

La prensa israelí informó ayer que el gobierno de Israel ha pedido al español que nos impida abandonar hoy el puerto de Barcelona. Los políticos catalanes ven las cosas de manera diferente.

Una delegación de Mujeres Rumbo a Gaza se reunió ayer con una comisión en el Parlament de Catalunya. En mi intervención ante la comisión describí la extrema situación que atraviesa Gaza, una larga lista de meros hechos, que no llegan para describir la catástrofe vivida por 1,8 millones de personas en una situación imposible.

Israel es responsable de esa situación desastrosa, que está empeorando día a día.

La comisión parlamentaria (o grupo de trabajo, como lo llamaban), donde están representados todos los grupos, escuchó nuestra aportación y decidió presentar una propuesta al Parlament para exigir que Israel detenga el bloqueo de Gaza.

Barcelona apoya a la flotilla con calidez. La fiesta de despedida, organizada por personas voluntarias de muchos grupos diferentes, es increíble. La prensa israelí, por lo que he visto, habla de “propaganda anti-israelí”.  Con esta lógica, toda actividad por los derechos humanos y la no-violencia es “anti-israelí”, supongo.

Miles de asistentes en la despedida de Mujeres Rumbo a Gaza en Barcelona. (Yudit Ilany)
Miles de asistentes en la despedida de Mujeres Rumbo a Gaza en Barcelona. (Yudit Ilany)

Hay espectáculos de circo, conciertos, así como talleres, conferencias y debates. El ambiente es cálido y acogedor. La gente viene y va. Y es maravilloso e inspirador: el taller de ayer sobre no violencia que dieron personas que se negaron a servir en el ejército de Franco fue increíble. Desde los primeros objetores hasta el establecimiento de la prestación social sustitutoria en 1978 (cuando hubo más jóvenes que se negaron a hacer el servicio militar obligatorio que soldados) y la abolición del servicio militar obligatorio en 2001. Hemos discutido las formas de no violencia y la práctica democrática y sus tácticas.

Estos últimos días en Barcelona han sido muy calurosos y húmedos. Por la noche bajó la temperatura y llovió. Hoy nos pondremos a navegar y espero que el mar esté en calma.

Día 3 — La horrible sombra del militarismo

Batucada en la fiesta de despedida de Mujeres Rumbo a Gaza, Barcelona. (Yudit Ilany)
Batucada en la fiesta de despedida de Mujeres Rumbo a Gaza, Barcelona. (Yudit Ilany)

Así que Israel ha ultimado un acuerdo armamentístico de diez años con los Estados Unidos. Se hacen millonarios y lo presentan como un gran éxito. El precio no lo pagarán “ellos”, sino nosotros, todos nosotros, como resultado del sangriento conflicto que ya está fuera de control. ¿Pero a quién le importa? Se forran de dinero y ese es el punto, el único punto.

El terrible acuerdo armamentista eclipsa la maravillosa despedida de Mujeres Rumbo a Gaza desde el puerto de Barcelona. La gente de Barcelona con sus numerosas ONG y activistas, así como la alcaldesa de la ciudad, la feminista Ada Colau de Barcelona en Comú (Podemos, en el original), políticos nacionales, cantantes y bandas de música.

Emprender la singladura al sonido de “Sólo le pido a Dios“, con decenas de miles de personas a lo largo del extenso muelle aplaudiéndonos al pasar, fue alentador y nos fortalece, dándonos esperanza y razones para el optimismo.

Miles de asistentes despiden a Mujeres Rumbo a Gaza en Barcelona. (Yudit Ilany)
Miles de asistentes despiden a Mujeres Rumbo a Gaza en Barcelona. (Yudit Ilany)

En la flotilla hay mujeres de 17 países, de edades comprendidas entre los 26 y 76 años. El ambiente a bordo es bueno, aunque las condiciones son incómodas. Pasé mi primera noche de guardia con Fauzia, nuestra médica, que es de Malasia. Era una noche fría, pero el tiempo pasó rápidamente, y la mayor perturbación fueron dos gatos que paseaban su pereza por los lugares donde estábamos amarrados.

Estoy en el velero más pequeño, el Zaytuna-Oliva, cuyo nombre proviene de la embarcación de vigilancia de activistas internacionales, lanzado en 2011 para observar y vigilar los ataques de la armada israelí sobre los pescadores palestinos y sus barcos, a los que a menudo disparaban, detenían y embargaban o dañaban seriamente los barcos.

Creo en la acción no violenta y estoy orgullosa de estar en el Zaytuna, alzando nuestra voz contra el bloqueo y por la paz, porque no hay otra manera.

Días 5 y 6 — En alta mar

Yudit Ilany (a la derecha) en el velero
Yudit Ilany (a la derecha) en el velero

Las autoridades españolas plantearon muchos problemas burocráticos (aparentemente, las autoridades israelíes pidieron al gobierno español que nos parase) así que tuvimos que salir a hurtadillas del puerto de Barcelona; y una patrullera de la Guardia Civil Costera nos siguió hasta que llegamos a Premiá de Mar.

De no haberlo hecho así, habríamos quedado atrapados en Barcelona todo el fin de semana, tal vez por bastante más tiempo. Y, por supuesto, el lunes por la mañana, habrían inventado otra excusa para no permitirnos zarpar. Era evidente que solo eran pretextos para intentar detener la salida de la flotilla. Nuestra nave hermana, Amal-Esperanza había zarpado la víspera, pero se vio obligada a regresar después por problemas graves en el motor.

Estuvimos atracadas un par de horas en Premià de Mar, donde observamos la puesta de sol y a la espectacular luna llena alzarse. Después de unas horas, recibimos el último impreso oficial (gracias a las activistas españolas por el fantástico apoyo logístico) que nos permitió salir oficialmente de aguas españolas y pasar la noche navegando en un mar en calma. Cuando me levanté para el turno de guardia a las 4 de la madrugada, estábamos de lleno en aguas internacionales rumbo a Francia. Justo al salir el sol, pasó un enorme barco de pasajeros blanco brillante. Un café excelente (gracias Emma) me ayudó a permanecer despierta.

Las nubes grises y un fuerte viento se convirtieron en un vendaval lleno de olas altas de cresta blanca que se estrellaban contra el Zaytuna, que las resistía bien. Nuestra experimentada capitana (la tasmaniana Madeleine, que ha capitaneado muchas misiones de rescate de refugiados en el Mediterráneo con Médicos Sin Fronteras) nos hizo atravesar el vendaval con seguridad. Esto supuso sin embargo que nos mareásemos casi todas. Tener que cuidarnos unas a otras creó fuertes lazos entre nosotras.

Las fuertes lluvias, vendavales y olas altas son divertidas vistas cuando estás seca desde la orilla. La cosa cambia a bordo de un velero de 15 metros. Pero “en Gaza las cosas están peor” así que, ¿de qué nos quejamos? La atención experta de nuestra médica, la Dra. Fauzia –que tampoco se sentía demasiado bien– nos ayudó a pasar ese difícil día. A pesar de los ataques ocasionales de náuseas me gustó el espectáculo de las olas rompiendo sobre la ventana del techo de la cabina y observar la gran vela blanca principal.

Hoy sábado las olas son todavía bastante altas pero menos “locas”.  Navegamos con rapidez y, mientras estoy escribiendo esto, parece que alcanzaremos Ajaccio a primeras horas de la mañana del lunes. Ya podemos ver una débil primera silueta de la costa de Córcega.

En estos pocos días que hemos compartido nos hemos convertido en una comunidad más cercana, ayudándonos unas a otras, compartiendo cosas, hablando de política, feminismo, y también asuntos personales hasta bien entrada la noche. Sí, estamos en una misión política, una manifestación como ninguna otra.

Deseamos recordarle al mundo que la situación en Gaza es imposible, no “cercana al desastre”, sino más allá del horror. Es más, deseamos recordar a la gente que Israel tiene la responsabilidad de levantar el bloqueo. En Gaza mantienen prisioneras a unas 1,8 millones de personas, no hay libertad de movimiento ni para entrar ni salir de esa pequeña franja de tierra. El paso fronterizo de Rafah con Egipto está abierto solo unos pocos días al mes y los miles que esperan cruzarlo por lo general son rechazados. Los pasos hacia Israel están cerrados para casi todo el mundo.

Después de 11 años de bloqueo y tres guerras, la más joven generación de Gaza no conoce otra cosa. Esta situación no puede continuar, no debe continuar.

Día 7 — Ajaccio, Córcega

La vista es impresionante. Las altas montañas rodean una bahía azul. Una antigua ciudad portuaria con casas de color pastel a lo largo del muelle, las proverbiales palmeras y muchos pequeños barcos en su puerto deportivo, entre ellos nuestro Zaytuna. Dos gigantescos cruceros están amarrados no lejos de nosotras.

Un pequeño grupo de activistas locales nos estaban esperando a las 2 de la madrugada (gracias por la cálida acogida). Después de una buena noche de descanso nos entrevistaron los medios de comunicación locales y nacionales. Después de unos días a bordo, la tierra firma parece temblar y moverse, una sensación extraña.

Es el momento para dar un paseo por la ciudad en busca de una conexión Wi-Fi decente para subir mis archivos de vídeo. Hasta ahora no he tenido mucha suerte. Anoche una tormenta causó estragos en los sistemas de comunicación de la isla. Una gran gaviota está cagando en la cabeza de la estatua de Napoleón en la plaza del mercado central, deliciosa comida y recuerdos llamativos, la combinación habitual que uno encuentra en muchas ciudades turísticas.

Por teléfono me entero de las detenciones de varios activistas de Balad, otro escenario de la lucha de Israel contra activistas políticos y su deslegitimación de cualquier persona con puntos de vista diferentes a la opinión dominante sionista colonialista. También me entero de que la ministra de Justicia, Ayelet Shaked sigue vilipendiando a los activistas del BDS.

Comparar una táctica no violenta como el boicot con el terror no sólo desafía cualquier lógica sino que puede poner en peligro a los propios activistas del BDS. Es solo cuestión de tiempo. Y tal vez sea eso precisamente lo que quiere lograr: otro intento de asustarnos para que guardemos silencio.

En el día de hoy algunas mujeres dejarán la flotilla y otras subirán a bordo, venimos de tantos países. Mucha gente de Gaza está siguiendo la flotilla y continúa enviándonos mensajes de bienvenida. ¡Gracias chicas! Espero que nos dejen pasar.

Hay mucho que hacer en el Zaytuna; es increíble la cantidad de pequeñas cosas que pueden fallar con el mal tiempo: filtraciones de agua a través de pequeños agujeros del techo acristalado de la cabina después de otra ola se estrelle sobre la misma. El cable roto de nuestro generador eólico de electricidad, necesidad de cambiar los cables y cuerdas para manipular la vela mayor, tenemos que conseguir lejía o algo parecido para los baños. Prometí limpiar los cuatro baños (cada cabina tiene el suyo) porque el olor ha llegado a… No hay necesidad de compartir esto con más detalle. Solo espero encontrar guantes y lejía.

Estoy viendo nubes grises acercándose desde la sierra. Cuando se dirigen hacia el mar, tienes en cuenta este tipo de cosas.

Es hora de volver al Zaytuna.

Publicación original: +972 magazine