Israel desplaza, encierra y mata a niños y niñas palestinos

La Flotilla de la Libertad-Rumbo a Gaza continúa su campaña por Un futuro digno para Palestina. Más de la mitad de la población de Gaza son menores de edad.

Con este artículo de Mohammad Makram Balawi seguimos difundiendo una serie iniciada con el titulado 2018: Agresiones mortales a menores en Palestina, seguido de El mundo ha olvidado a los niños palestinos que los israelíes asesinaron en 2018, con los que queremos dar a conocer la realidad de la infancia y adolescencia palestina. Al igual que el resto de la población, viven bajo ocupación y bloqueo; afectando de forma singular toda su vida; menores que no conocen otra realidad en su día a día, menores a quienes se les está robando su infancia.

Israel desplaza, encierra y mata a niños y niñas palestinos

¿Qué hace falta para que alguien empuñe un destornillador y ataque a un soldado que está bien armado, bien entrenado y bien protegido, sabiendo que, si resulta herido, ninguna ambulancia lo llevará al hospital y que, si tiene suerte, pasará entre rejas los mejores años de su vida? Thaer Abu Ghazala, del campo de refugiados de Shu’fat y otros menores llevan años haciéndolo.

El ejército israelí, llamado formalmente Fuerzas de Defensa de Israel, ha ocupado Cisjordania durante más de 50 años. Ni el derecho internacional, ni las resoluciones de la ONU, ni los llamamientos de la sociedad civil o las negociaciones han podido convencerlos para que se vayan. Por el contrario, los ocupantes reiteran constantemente que esta tierra –ocupada, según el derecho internacional– les ha sido otorgada por Dios; que les ha pertenecido durante miles de años; que permanecerán allí para siempre y que nunca ha habido un pueblo palestino.

Las autoridades israelíes están robando tierras palestinas, construyendo asentamientos ilegales, explotando sus recursos hídricos, destruyendo los medios de subsistencia palestinos, en concreto las granjas; construyendo modernas carreteras exclusivas para judíos y construyendo cientos de puestos de control en las carreteras palestinas. Estas últimas son viejas, llenas de baches y en ellas los palestinos se ven acorralados como ganado durante horas. El muro se extiende a 770 kilómetros dentro de tierra palestina, obligando a sus habitantes a usar sólo el seis por ciento de Cisjordania. 

Considere a un joven de 16 años que ha vivido toda su vida bajo la ocupación, que nunca ha tenido la oportunidad de viajar al extranjero y que ha visto cómo asesinaban, encarcelaban u obligaban a sus familiares a abandonar el país. Teniendo en cuenta el contexto en el que ha crecido, ¿tendría sentido que ataque con un destornillador o un cuchillo de cocina a un hombre completamente adulto, armado hasta los dientes, o que tire una piedra a aquellos que le están atormentando? 

Los ocupantes israelíes tienen una extraña manera de explicar esta situación: Estos adolescentes, según ellos, no son más que terroristas, que provienen de «familias con problemas». Se sienten atraídos por el dinero, instigados por organizaciones terroristas y alentados por la indulgencia de la democracia israelí y el sistema judicial, a pesar de que las autoridades israelíes derriban la casa de la familia del atacante y, en muchos casos, lo dejan en el suelo desangrándose.

En 2018, B’Tselem informó de que había 220 menores palestinos recluidos en cárceles israelíes. Todos los niños y niñas palestinos detenidos, según el Informe Mundial de Human Rights Watch 2018, son juzgados en tribunales militares, que tienen una tasa de condena cercana al 100%. Las estadísticas publicadas por el Ministerio de Información de Palestina muestran que, en los últimos 13 años, Israel ha asesinado a un niño palestino cada tres días. Issa Qaraqe, ex ministro palestino de Asuntos de Prisioneros, declaró que desde 1948 Israel ha matado a más de 2 millones de niños palestinos. A partir del 6 de noviembre de 2017, según Human Rights Watch, destruyó, además, 381 casas y otros bienes, desplazando por la fuerza a 588 personas en Cisjordania y Jerusalén oriental.

El Jerusalem Post ha informado de que más de 60 bebés han nacido después de que hubieran comerciado con el esperma de prisioneros palestinos. El castigo colectivo no se limita a encerrar a los palestinos y privarlos de tener hijos, sino que también se extiende a la demolición de sus hogares, desplazando a sus hijos y dejándolos sin apoyo social o económico.

Hoy en día la religión juega un papel fundamental en la política israelí como nunca antes lo había hecho. Ninguna palabra puede describir mejor la situación actual de Israel como las palabras de Isaías, que profetizó la condenación de un pecaminoso reino de Judea: “He aquí, no se ha acortado la mano del Señor para salvar; ni se ha endurecido su oído para oír. Sus pies corren al mal, y se apresuran a derramar sangre inocente; sus pensamientos son pensamientos de iniquidad, desolación y destrucción hay en sus caminos. Camino de paz no conocen, y no hay justicia en sus senderos; han torcido a su favor las sendas, cualquiera que ande en ellas no conoce la paz.”

Artículo de Mohammad Makram Balawi, original:

https://www.middleeastmonitor.com/20181206-israel-displaces-locks-up-and-kills-palestinian-children/ 

2018_Menores_palestinos_en_cárceles_israelíes