Las fuerzas de ocupación israelíes matan a un niño palestino cada 15 minutos en Gaza

Más de 1.000 menores palestinos de Gaza han muerto a manos de las fuerzas israelíes desde el 7 de octubre, mientras los supervivientes sufren incalculables secuelas físicas y emocionales como consecuencia de los intensos bombardeos israelíes y de un desplazamiento interno sin precedentes.

Las fuerzas israelíes han matado a un menor palestino aproximadamente cada 15 minutos desde que el ejército israelí desencadenó una ofensiva militar masiva en la Franja de Gaza el 7 de octubre, después de que grupos armados palestinos dispararan cohetes contra Israel y traspasaran la valla perimetral israelí que rodea Gaza, lanzando ataques dentro de Israel. Las fuerzas israelíes iniciaron una operación militar a gran escala denominada Operación Espadas de Hierro. 

«Las repercusiones de esta guerra no sólo afectarán a las víctimas que hemos perdido, algunas de las cuales siguen atrapadas bajo los escombros de sus casas, y no sólo a las zonas residenciales que han quedado completamente destruidas, incluidas nuestras propias casas, sino que el impacto psicológico en nosotros, los civiles, y en nuestros hijos será catastrófico», afirmó Mohammad Abu Rukbeh, investigador principal sobre el terreno en Gaza de Defense for Children International Palestine -DCIP-.

Las cifras de víctimas mortales y heridos facilitadas por el Ministerio de Sanidad de Gaza sólo tienen en cuenta a las personas ingresadas en los hospitales, por lo que se calcula que al menos otros 1.000 palestinos están desaparecidos bajo los escombros de los edificios destruidos, según el Ministerio del Interior, lo que indica que el número real de víctimas mortales es mucho mayor.

Los niños y niñas palestinos que hasta ahora han sobrevivido a los intensos bombardeos del ejército israelí en toda la Franja de Gaza sufren una crisis humanitaria cada vez más grave, que agrava los traumas mentales y emocionales sufridos durante 16 años de asedio y ofensivas militares israelíes.

Se calcula que en Gaza hay un millón de palestinos desplazados, según la ONU, incluidas más de 600.000 personas alojadas en las zonas central y meridional de Gaza, según la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios -OCHA- de la ONU. 

Desde el 11 de octubre a las 14:00 horas, Gaza ha sufrido un apagón eléctrico total después de que las autoridades israelíes cortaran el suministro de electricidad y combustible el 7 de octubre y la central eléctrica de Gaza agotara sus reservas, según la OCHA de la ONU. La falta de electricidad ha agravado la crisis alimentaria existente, ya que no es posible la refrigeración y se ha paralizado el riego y la actividad agrícola. No se espera que las reservas de combustible y los generadores de reserva de los hospitales duren más de 24 horas.

Las autoridades israelíes cortaron el suministro de agua a Gaza el 9 de octubre y, desde entonces, las tres plantas desalinizadoras de Gaza se han visto obligadas a cesar su actividad, según la OCHA de la ONU. La gran mayoría de los palestinos de Gaza no tiene acceso a agua potable limpia, y algunos han recurrido a beber agua sucia de pozo, lo que hace temer enfermedades transmitidas por el agua. Aunque las autoridades israelíes afirmaron ayer haber reanudado el suministro de agua al sur de Gaza, no hay electricidad para hacer funcionar las bombas de agua, los ataques aéreos israelíes han dañado muchas tuberías de agua y, para empezar, muy poca agua de Gaza es potable.

La carga psicológica que sufren los menores palestinos de Gaza se ve agravada por las dificultades a las que ya se enfrentaban antes de la reciente serie de ataques militares israelíes. 

*Uno de cada cuatro ya necesitaba apoyo psicosocial, según UNICEF en 2018.

*Más de la mitad dependen de algún tipo de asistencia humanitaria para sobrevivir, según UNICEF en 2018.

*Cuatro de cada cinco niños viven con depresión, dolor y miedo, según un informe de 2022 de Save the Children.

El trauma que sufren los niños palestinos en Gaza va más allá del sufrimiento personal. Ser testigos de la muerte de otros niños agrava su angustia y deja cicatrices indelebles en su bienestar mental. Familias enteras desaparecen en un abrir y cerrar de ojos, destrozando los cimientos de estos hogares. Niñas y niños, que antes encontraban consuelo en el abrazo de sus familias, ahora se quedan huérfanos. Las repercusiones emocionales para estos niños son profundas, ya que no sólo lidian con el dolor de la situación actual en su ciudad, sino también con el desalentador reto de navegar por la vida sin el apoyo fundamental de sus familias.

Los ataques aéreos israelíes han destruido dos de las tres líneas principales de comunicación móvil en la Franja de Gaza, según la OCHA de la ONU. La Compañía Palestina de Telecomunicaciones (Paltel) aún puede proporcionar una conectividad mínima a Internet en toda Gaza, pero teme que la conexión se pierda por completo si se producen nuevos daños en las líneas.

«El Estado de Israel no tiene otra opción que convertir Gaza en un lugar en el que sea temporal o permanentemente imposible vivir», declaró a los medios de comunicación israelíes el general de división reservista Giora Eiland. «Crear una grave crisis humanitaria en Gaza es un medio necesario para lograr el objetivo. Gaza se convertirá en un lugar donde ningún ser humano pueda existir”.

«Los animales humanos deben ser tratados como tales. No habrá electricidad ni agua [en Gaza], sólo habrá destrucción. Querían el infierno, tendrán el infierno», declaró el general de división Ghassan Alian, jefe de la Coordinadora de Actividades Gubernamentales en los Territorios (COGAT).

Según el derecho internacional, el genocidio está prohibido y constituye la matanza deliberada de un gran número de personas de una nación o grupo étnico concreto con el objetivo de destruir esa nación o grupo, total o parcialmente. El genocidio puede resultar de la matanza o de la creación de condiciones de vida tan insoportables que provoquen la destrucción del grupo.

El derecho internacional humanitario prohíbe los ataques indiscriminados y desproporcionados y exige a todas las partes en un conflicto armado que distingan entre objetivos militares, civiles y bienes de carácter civil. El despliegue de armas explosivas en zonas civiles densamente pobladas constituye ataques indiscriminados y llevar a cabo ataques directos contra civiles u objetos civiles equivale a crímenes de guerra.

Las autoridades israelíes han impuesto una política de cierre contra la Franja de Gaza desde 2007, controlando y limitando estrictamente la entrada y salida de personas; manteniendo duras restricciones a las importaciones, incluidos alimentos, materiales de construcción, combustible y otros artículos de primera necesidad; así como prohibiendo las exportaciones. Israel sigue manteniendo el control absoluto de las fronteras, el espacio aéreo y las aguas territoriales de la Franja de Gaza.

Ramala 16 de octubre 2023.

Fuente: Defense for Children International Palestine DFCIP